Se realiza un estudio del producto y de sus características para ofrecer al cliente una solución de packaging que cumpla con los requisitos de funcionalidad, estética y unicidad exigidos por el mercado.
El diseño de un recipiente debe contemplar tanto los aspectos funcionales como la protección del producto durante la distribución y el almacenaje, así como la capacidad de preservar y asegurar un nivel de calidad constante.
El diseño también abarca un aspecto emocional y comunicativo que se traduce en el carácter completo de la información y en la capacidad de atracción que invita al consumidor a tocar y a comprar el producto, haciéndolo reconocible. |